Estilo de Vida

Los esplendores y misterios del “Gran Oso”


    La vida de Jesse Lauriston Livermore, nacido en 1877, se ha convertido en un verdadero manual de superación de dificultades para varias generaciones de inversores. El comenzó su camino al éxito escapando de la casa de su padre, y luego se convirtió en el no proclamado Rey de Wall Street.

    Su historia nos impacta con su constante, insaciable sed de éxito y su voluntad de sacrificar todo para alcanzar su meta. Si usted busca un ídolo del trading, ese es Jesse Livermore.

    Desde los granjeros hasta los brokers


    Jesse escapó de su ciudad natal de Shrewsbury, Massachusetts a la edad de 14. En ese momento, él había asistido por un año a un programa de tres años de matemáticas, pero lo único que esperaba a Livermore era trabajar en la granja de su familia. Naturalmente, este prospecto no encajaba con el futuro genio del trading.

    En Boston, a donde se fue el joven Livermore, el comenzó a trabajar como un simple secretario en una oficina de valores semioficial. Su tarea era registrar los datos de las acciones que llegaban por telegrama en una pizarra.

     

    Primera ganancia


    El joven Jesse inmediatamente se sintió a gusto en el mundo de la especulación y de las transacciones. Como él decía abiertamente, desde el principio observó ciertos patrones en el trading. Livermore puso en práctica sus observaciones durante su tiempo de almuerzo en oficinas vecinas.

    La primera compra de acciones de $5 le generó una ganancia de $3,12. Y a los 15, Jessee había ganado su primeros mil dólares, y se los dió su madre sin decirle exactamente cómo recibió el dinero.

     

    La Conquista de Nueva York


    Habiendo alcanzado un impresionante capital a la edad de 20, Livermore se fue a conquistar Nueva York. Sin embargo, las cosas no funcionaron como él quería. Trabajar en diminutas oficinas de valores y negociar en la bolsa de valores resultaron ser actividades completamente diferentes.

    Jesse el Prodigio estaba perdiendo dinero. Y perdió muchísimo. Las ofertas de Livermore para las operaciones fueron ejecutadas por los brokers con una diferencia catastrófica de tiempo, lo cual le costo, como resultado, una pérdida de $ 50.000 ($ 1,5 millones de dólares hoy en día). Cuando se quedó con nada, Jesse regreso a Boston, donde volvió a comenzar.

     

    Minutos de fama


    Sin embargo, en 1906 el triunfó en el mundo del trading. Al principio, solo intuición lo hizo deshacerse de las acciones de Union Pacific.

    Sus amigos creían que estaba loco, pero un día después el mundo entero se enteró del terremoto en San Francisco que cobró la vida de miles de personas y llevó abajo el mercado de la Costa Occidental. Así es como Livermore ganó $ 250.000.

    En Octubre de 1907, Jesse se fue con todo nuevamente, sintiendo la carga de los principales jugadores.  El índice Dow Jones cayó en un 50% y una delegación de empresarios y banqueros de Nueva York se acercaron a Livermore solicitando que dejara de vender, ya que de otro modo el mercado bursátil colapsaría. Jesse los escuchó y comenzó a abrir posiciones largas el 24 de Octubre. Sin embargo, logró ganar más de un millón antes de eso.

     

    “Feroces Veintes”


    Su segunda bancarrota siguió inmediatamente. Livermore quebró debido a inversiones no exitosas sobre el algodón, o más precisamente, la traición de un amigo. El famoso inversor de algodón, Teddy Prince, se aprovechó de su confianza, deliberadamente dándole a Jesse consejos que el mismo no siguió.

    Sin embargo, celebró a finales de 1920 con una exitosa venta de acciones. La sociedad estaba disfrutando de la vida escuchando los sonidos de foxtrot, todos estaba soñando con convertirse en un exitoso inversor. ¿Por qué trabajar si usted simplemente puede comercializar acciones? Jesse Livermore se volvió la encarnación del sueño americano.

     

    La Gran Depresión


    El colapso del mercado bursátil en 1929, lo cual marcó el comienzo de la Gran Depresión, no solo le dio a Jesse una ganancia de $ 100 millones ($ 1,5 billones hoy en día), sino también le dio el sobrenombre de “El Gran Oso”.

    De paso, hasta hoy en día, se cree que fué la venta masiva de acciones llevada a cabo por Livermore lo que hizo que comenzara el más terrible período en la historia económica de los Estados Unidos.

    La carrera a futuro de Livermore no fue tan serena. Perdía dinero con más y más frecuencia, y al mismo tiempo  intentaba mantener su lujoso estilo de vida.

    El genio del trading siempre era un invitado de honor en todas las fiestas sociales y vivía en el Sherry-Netherland, uno de los mejores hoteles de Nueva York. Donde, finalmente se declaró en bancarrota y se suicidó el 28 de Noviembre de 1940.

     

    El Legado del Gran Oso


    Las técnicas desarrolladas por Jesse Lauriston Livermore todavía son relevantes.

    El fue uno de los primeros en describir acerca del trading dentro de canales de tendencias, así como de los niveles de soporte y resistencia.

    Recomendaciones prácticas para los inversores pueden ser encontradas en su principal libro “How to trade in stocks”, publicado en 1940, y en la biografía de Livermore “Reminiscences of a Stock Operator” escrito por Edwin Lefevre.


    A pesar de todas los contratiempos, Jesse livermore siempre siguió su pasión por el éxito. El deseo de ser exitoso lo salvó de ese destino de ser un granjero común y lo convirtió en el “Gran Oso” de Wall Street. Y no podemos dudar que incluso cien años después el espíritu de Livermore todavía acompaña a los inversores que son más inquisitivos y que tienen más sed de éxito.

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